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¿QUÉ QUIERES QUE JESÚS HAGA POR TI?
Está es una revelación poderosísima de la palabra para
los líderes de la Iglesia de cualquier ciudad del mundo.
El Señor llega a Jericó acompañado de una gran multitud
y se pone en acción, como era Su costumbre. Dice la
palabra del Señor: “35Cuando ya se encontraba Jesús
cerca de Jericó, un ciego que estaba sentado junto al
camino pidiendo limosna, 36al oír que pasaba mucha
gente, preguntó qué sucedía. 37Le dijeron que Jesús de
Nazaret pasaba por allí, 38y comenzó a llamar a gritos
al Señor: ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!
39Los que iban adelante lo reprendían para que se
callara, pero él gritaba más todavía: ¡Hijo de David,
ten compasión de mí! 40Jesús se detuvo y mandó que se lo
trajeran. Cuando lo tuvo cerca, le preguntó: 41¿Qué
quieres que haga por ti? El ciego contestó: Señor,
quiero recobrar la vista. 42Jesús le dijo: ¡Recibe la
vista! Por tu fe has sido sanado. 43En aquel mismo
momento el ciego recobró la vista, y siguió a Jesús
alabando a Dios. Y toda la gente que vio esto, también
alababa a Dios.
Lucas 18: 35-43”. Como verás el Señor Jesús al
estar en una cruzada de milagros, debía tener una agenda
bien apretada, por lo que los discípulos no querían
interrupciones; sin embargo Él, no tenía ningún afán.
¿Cuál es la verdad? Lo cierto es que Bartimeo era parte
de la agenda en la ciudad de Jericó para el Señor Jesús.
Hay Muchos Bartimeos a Quienes el Señor Jesús desea
Bendecir.
A mí, me ha pasado cuando he estado en
el altar ministrando la palabra no en Jericó, pero sí,
en Clarksville y un Bartimeo ha entrado a la
congregación y el Señor ha parado la agenda para centrar
Su atención en esa persona que acaba de ingresar a la
reunión, por quien también Él derramó Su sangre y murió
en la cruz. Ha ocurrido varias veces, pero te cuento
esto: Sucedió un día en una congregación llena a
reventar, en la ciudad de Tuxpan en la que me encontraba
realizando un servicio donde se encontraban personas de
distintas congregaciones, el lugar estaba lleno. Ese
hombre se llamaba Serafín y Dios usó su presencia en
medio de todos para que Su gloria descendiera en ese
lugar y muchos creyeran en Cristo y fueran salvos;
cuando me baje del altar sin saber cómo ni cuándo me
encontré dándole palabra del Señor y abrazándole y
besándole.
(Ese día estaba ministrando la palabra del Señor, y
todos estaban en absoluto silencio y de pronto escuché
el taconeo firme de un bastón contra el piso. Y me dijo
el Espíritu Santo: “¿Jorge, qué ves?” Le dije Señor,
Nada. “Mira hacia delante”. Miré fijamente y vi a un
borracho que entraba con paso firme y seguro. Me dijo
nuevamente el Señor: “Baja del altar y Yo haré”). (En
otras ocasiones ha sucedido que cuando he ministrado la
palabra personas como estas y otras se han parado en la
puerta a escuchar al Señor a través de mi y allí el
Señor les ha tocado.
Han empezado a llorar profusamente y le he
ministrado al Señor y han sido salvos y los que no
creían han creído. Los milagros son para que la gente
crea que Cristo es Dios, Juan 20:31). ¡Amén, aleluya El,
te está hablando y ministrando tu vida, está aquí!
El Señor
Suple Nuestras necesidades Mayores
De este
trozo de Lucas 18: 35-43 podemos deducir que la
prioridad del Señor Jesús al entrar a Jericó, era el
mendigo, el cual recibió toda la atención del Señor y
nada, absolutamente nada pudo interponerse a ese
propósito; tanto que Él, se detuvo para ver qué podía
hacer por el mendigo ciego. Es necesario que sepamos
cuándo algo es importante, qué es lo que más necesitamos
al hablar con Dios. El Señor sabía que Bartimeo era
ciego y, ¡Qué pregunta! ¿Qué quieres que haga por ti? El
ciego contestó: ¡Señor, quiero recobrar la vista! (Lucas
18: 41b). No le pidió ni comida ni dinero; ¿Por qué?
Porque este hombre había oído de Jesús y sabía
suficiente de Él como para pedirle lo que más necesitaba
en ese momento.
Si el Señor se
acercara a ti. Como me ha sucedido a mí tantas veces o
como le pasó a Bartimeo y te pregunta: ¿Qué quieres que
haga por ti? O mejor: ¡Pídeme lo que quieras! ¿Qué le
pedirías hoy? Teniendo en cuenta que el Padre Amado
desea darte los deseos de tu corazón y que realmente lo
que te está diciendo es ¿De qué tienes hambre y sed?
¿Qué quieres beber y comer de Mí? Juan 7:37-39 y Juan
6:35. Algunas veces el Señor me ha dicho: “Jorge,
¡Pídeme lo que quieras!” y yo se lo he dicho; pero entre
lo que debo pedir esta, Más almas para alcanzar; porque
el dinero viene añadido a la salvación de las almas.
Pídele a Jesús
lo que Más Necesitas
Escúchate en oración y
en tus ayunos y revisa que es lo que a diario le pides
al Señor. Si, es cierto que la palabra dice el pan
nuestro de cada día dánoslo hoy; pero en esa petición
debes incluir ¡almas! En lugar de llegar todos los
días al trono de la gracia a pedir solo recursos, dinero
para pagar deudas, pan y dinero para salir de
dificultades, pídele al Señor que te prospere
sobrenaturalmente y pagarás todo. Bartimeo sabía que
tenía una necesidad muy grande ¡Su vista! Y en el
proceso de sanidad por cuanto Dios es integral, no solo
recibió la vista sino que también le fueron suplidos sus
otras necesidades físicas, económicas, espirituales,
materiales, bienes y riquezas llegaron a él (lo mostraré
más adelante).
Fíjate que al comienzo ninguno
quería que Bartimeo por su condición se acercara a Jesús
y menos que formara parte de quienes estaban con el
Señor. Ellos no estaban viendo con los ojos de Jesús, a
ese atado, esclavo, cautivo ciego, perdido, pobre,
arruinado que quizá lo tuvo todo y lo perdió. Nosotros
tenemos que orarle a Espíritu Santo; teniendo en cuenta
que Cristo vive Su vida por medio de nosotros; ir a Él y
pedirle que nos ayude de tal manera que sea Él viendo a
través de nuestros ojos espirituales a los caídos para
levantarlos, a los ciegos para darles la visión natural
y espiritual para que vean la gloria de Dios; al sordo
para que oiga la palabra revelada y la voz de Cristo; a
los heridos para sanarlos y vendar sus heridas y poner
en ellos óleo y aceite y esto lo debemos hacer donde
quiera que vayamos (Isaías 61: 1:4; Lucas 4:18) ¡Di
ahora: Espíritu Santo, Te amo y no puedo vivir sin Ti!
Cristo Suple cada Necesidad Usando a Otros
El
Señor está en Jericó y allí tenía otra necesidad y todo
estaba preparado para suplir las necesidades de los
pobres y necesitados quienes creían en Él y le seguían;
como también suple hoy las tuyas y las mías.
Tu necesidad es
prioridad para el Señor. ¡Créelo!
En Jericó
el Señor fue seguido por una gran multitud y entre ellos
ya estaba Bartimeo a quien acababa de sanar pero este,
no tenía dinero, ni recursos, ni bienes ¡no tenía
materialmente nada! Pero para el Señor no fue
indiferente. Así que se dirige a un hombre rico cuyo
nombre es Zaqueo; quien tenía el mismo problema que
Bartimeo: Ambos tenían impedimento para verlo; el uno
por ser ciego y el otro porque era pequeño de estatura y
la multitud no lo dejaba ver a Jesús. Ambos tenían sed
de Cristo, ¡Quería ver a Jesús! Como muchos en este
tiempo. ¿Sabes? Mucha gente desea ver a Jesús, pero
no pueden porque siempre estamos metidos entre cuatro
paredes de la congregación y nunca salimos a las calles
y a los que lo hacen los criticamos, unos salen a
mostrar al diablo y la gente lo ve y nosotros que
tenemos a Cristo la gente no Lo ve a través nuestro.
¿Cuántos Zaqueos' hay en cada hogar, vecindario, barrio,
pueblo, ciudad o nación? Jesús se interesa por los
Pobres y por los Ricos. Los ricos también necesitan ver
a Jesús; porque ellos también tienen necesidades,
sufren, están atados, esclavizados, necesitan ser salvos
y recibir la gracia de Dios. Tanto los ricos como los
pobres tienen igual importancia para el Señor. Muchas
veces perdemos de vista cosas como éstas y discriminamos
a algunas personas. Sin embargo, y, a pesar de lo que
los discípulos pensaran Jesús, los enfrenta a
otra contrariedad: El Señor se auto invitó, no lo
invitaron, el se invitó a ir a la casa de Zaqueo, un
rico y pecador a cenar con él. ¿Por qué lo hizo? Este
hombre rico y pecador quería ver a Jesús y beber y comer
de Él.
¿Por qué no hacernos amigos de los pecadores? ¡Jesús lo
hizo!
“...Cuando Jesús llegó a aquel lugar,
mirando hacia arriba lo vio, y le dijo: Zaqueo, date
prisa, desciende, porque hoy es necesario que me hospede
en tu casa. 6Entonces él descendió aprisa y lo recibió
gozoso. 7Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que
había entrado a hospedarse en casa de un hombre
pecador”, Lucas 19:5-7. ¡Jesús lo hizo! Llegó a
Jericó y fue lo primero que buscó y sé que lo sigue
haciendo en todo pueblo y nación ¿Por qué tú y yo no
podemos? ¿Será que somos tan espirituales que tenemos
que discriminar la gran comisión? Pensemos que podemos
salirnos del mismo círculo. Nuestras amistades
generalmente son los mismos pastores, lideres y personas
cristiana. Hay muchas personas en el mundo que necesitan
hacer amigos cristianos para entender muchas cosas de
Jesús. Nos necesitamos unos a otros. Por eso Dios está
levantando una nueva generación, con mentalidad y
espíritu abierto a lo que Él desea que hagamos para
gloria y honra de Su nombre. Él es el Dios de la cosecha
y elegirá que quienes estemos cerca y en contacto con la
cosecha, la recojamos. El Señor, no tenía ningún
prejuicio al querer hacerse amigo de un pecador ya fuera
rico o pobre; porque la razón de ser del sacrificio de
la cruz son ellos, como también lo fuimos nosotros antes
de conocerlo a Él. Y eso desea que hagamos y nos lo
enseña en Lucas 19:1-10 ¡No temas, el Señor está
contigo!
Acercarnos a nuestros semejantes trae Milagros y
bendiciones económicas
Jesús, Dios de Amor.
Siempre ministró amor y compasión a los necesitados,
perdidos y pecadores.
A Bartimeo le pregunto: “¿Qué quieres que te
haga?” (Marcos 10:51) y a Zaqueo, simplemente le dijo:
“Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él
también es hijo de Abraham”, (Lucas 19:9). Observemos
que Zaqueo fue tocado por Cristo desde antes de subir al
árbol, Zaqueo tenía sed de Cristo. Y yo puedo ver a
Zaqueo sobre el árbol, quebrantado bajo el poder del
Espíritu Santo, cuando Jesús alza sus ojos y lo mira y
se dirige a él. Yo creo que su corazón estalló de gozó.
Allí empezó su relación con el Señor. Tanto que ese
toque del Espíritu Santo le hizo tomar decisiones
trascendentales a Zaqueo, respecto al estilo de vida que
llevaba. Es más yo se que Zaqueo ¡Nunca volvió a ser
igual! ¡Tenía a Cristo en Su corazón! El pasaje no dice
que el Señor le dijera nada. Es el Espíritu Santo quien
convence de pecado. El espíritu de zaqueo fue tocado por
el Señor tan es así, que Su presencia lo movió a hacer
cosas importantes; como fue dar de sus bienes a los
pobres. Dice así la palabra: “8Entonces Zaqueo,
puesto en pie, dijo al Señor: Señor, la mitad de mis
bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a
alguien, se lo devuelvo cuadruplicado. 9Jesús le dijo:
Hoy ha venido la salvación a esta casa, por cuanto él
también es hijo de Abraham, 10porque el Hijo del hombre
vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”, Lucas
19: 8-10.
Zaqueo busca a los Pobres para darles dinero Al
Señor Jesús lo seguía una gran multitud, y si es cierto
que entró en la casa de Zaqueo a visitarlo, compartir y
comer con él y se demoró hasta que hizo lo que tenía
propuesto hacer. (Entre otras cosas enseñarles a los
discípulos que El, ama a todos por igual y que ellos
también lo debían hacer) El Señor no salió pronto, pero
la multitud que lo seguía, entre la cual estaban todos
los que había sanado y libertado; aunque era ya, tarde
lo esperaron. Entre todos estas personas ¿Sabes quién se
encontraba? ¡Bartimeo! Al que Jesús acababa de sanar.
Imagino que cuando Zaqueo saco dinero para darle a los
pobres no fue muy lejos; porque todos estaban a la
puerta de su casa esperando a Jesús. Y te aseguro que
allí, estaba Bartimeo y que él fue uno de los que
recibió dinero ese día.
¿Qué quieres que
Jesús haga por ti? Imagina el momento en que el
Señor le dice a ese hombre sucio, mendigo, pobre,
enfermo ¿Qué puedo hacer por ti? Cuando el Señor hizo
esta pregunta a Bartimeo este, ya estaba bebiendo del
Espíritu de Cristo, provisión para cada necesidad que él
tenía. Yo me puedo remontar a la misma experiencia de
Salomón cuando en (1 de Reyes 3:5,9) el Señor en sueños,
le dice a Salomón “Pide lo que quieras que Yo te dé”. Si
Bartimeo hubiese pedido dinero al Señor, seguramente que
hubiera continuado sentado junto al camino ciego y
perdido, y con unos pesos en el bolsillo; pero la
convicción del Espíritu Santo estaba sobre él por la
presencia de Jesús. Por eso Bartimeo fue sano y libre,
camino con Jesús y recibió la ayuda económica que
necesitaba. ¿Por
qué? No olvides que el Señor sabe cuáles son
nuestras necesidades. Solo que no siempre las suple de
la forma como tú y yo queremos; es más ni siquiera por
medio de los planes que tú te has trazado para ello. Así
como lees esto que sucedió con Zaqueo y Bartimeo, así
mismo Dios se ocupa de nuestras necesidades. Él tiene a
alguien para bendecirte. Solo tenemos que creer y
confiar que Él todo lo puede, que lo que ha sido
imposible para nosotros es posible para Dios. Además
Zaqueo, fue tocado por el poder del Espíritu Santo en lo
más profundo de su ser y, también devolvió, como lo dice
la escritura, cuatro veces lo que le había quitado a la
gente por medio de engaños y confió en que Dios, pues,
supliría cada una de sus necesidades en la medida en que
daba a los pobres y necesitados.
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